EL PORQUÉ DE LA INSISTENCIA

Hay quienes toleran la Apostasía

Hay quienes toleran la Apostasía

No estaríamos exagerando al decir que el peor de los males en materia religiosa es la indiferencia.

La indiferencia es la causa principal del triunfo de la herejía y de la inmoralidad en cualquier sociedad. Lutero y el luteranismo son un óptimo ejemplo. El catolicismo europeo del siglo XVI había perdido aquel entusiasmo medieval, hacedor de santos e incinerador de herejes. Es verdad que el exilio de Aviñón, y el subsecuente Gran Cisma de Occidente, hicieron un daño incalcaulable a la figura del papa, tanto así que en tiempos de Lutero, la voz del Sumo Pontífice no gozaba ya del peso suficiente y necesario para convencer a los reyes temporales sobre un peligro de carácter eterno. Sin embargo, no fue ésta la circunstancia mayor por la que surgió y triunfó Lutero. Los católicos, sobre todo el clero, ya no tenían fuerzas morales para luchar contra la herejía. La sensualidad, estereotipo del Renacimiento, había remplazado la austeridad de otro tiempo y el corazón de los hombres prefería llenarse de un gozo mundano, perdiendo gradualmente el gusto por lo celestial. Hubo quienes reaccionaron contra la tendencia (siempre los hay), pero esta vez la hoguera mostrábase más dispuesta a recibir Savonarolas que Luteros.

La indiferencia es tolerante. Tolera todo, menos lo que puede sacar a uno del estado de confort y tranquilidad. Después de la inevitable guerra religiosa entre protestantes y católicos (cuya motivación fue también política), llegó la paz. Una paz que costó muchísimo al catolicismo. En 1648 se firmó en Westfalia un Tratado que terminaría de sepultar el prestigio moral del Papa, y daría comienzo a la idea de tolerancia y libertad religiosa, noción destinada a ser, trescientos años más tarde, la piedra angular del Concilio Vaticano II.

San Francisco Javier

San Francisco Javier

Es verdad que Dios siempre provee. Permitió un Lutero, un Calvino, un Enrique VIII, pero también fortaleció la Iglesia con grandísimos santos. La crisis modernista es mucho peor que la crisis luterana, se necesitan, luego, santos que estén a la altura de una situación singular. No podemos permitirnos la indiferencia con respecto a la situación de la Iglesia, debemos convencernos de que el enemigo es el Concilio Vaticano II, debemos tratar a Francisco y a su jerarquía por lo que en realidad son: los líderes de una religión falsa, los enemigos de Dios y de la Iglesia. De ninguna manera podemos hacer un compromiso y asistir a misas ofrecidas en unión con tales herejes. La valentía de un Santo Tomás Moro, el celo de un San Francisco Javier, la intransigencia de un San Pío V. Necesitamos de las virtudes de esos santos que fueron ejemplos y próceres en la defensa de la Fe católica. No sólo nuestra santificación, sino incluso nuestra salvación depende de nuestra actitud respecto a la herejía modernista. La indiferencia de hoy se manifiesta en un naturalismo práctico, un apego a las cosas de la tierra que invierte el orden de las cosas, colocando la religión en un lugar secundario, y esto sucede incluso en aquellos que se dicen tradicionalistas. Tales almas tarde o temprano, terminan por aceptar la religión adulterada del Vaticano II, reduciendo la profesión de la fe a las meras observaciones externas. Se olvidan que uno puede de hecho salvarse sin la misa, pero de ninguna manera puede salvarse sin la fe. El latín y el incienso pasarán. La verdad no pasará.

3 pensamientos en “EL PORQUÉ DE LA INSISTENCIA

  1. Me parece constructivo el texto; en relación a lo mismo, me preocupa un poco esa frase de quemar a los herejes. Y quisiera saber si las misas post conciliares son válidas o no.

    • La quema de herejes constituye un acto de misericordia para con la sociedad. El bien común debe preferirse al bien de un individuo. El daño que puede causar un hereje es incalculable. Me refiero al daño espiritual, a la condenación eterna de las almas. Pero valga una aclaración: la Iglesia nunca quemó herejes. El tribunal inquisitorio sólo determinaba si la persona era hereje o no, y la pertinacia del sujeto. Los hallados culpables eran entregados al brazo secular y castigados con la pena civil correspondiente al delito de herejía. En la mayoría de los casos, la Iglesia intercedía para que se mitigase la pena.
      Sobre la misa nueva, conocida por el nombre Novus Ordo Missae, el mejor trabajo lo escribió el Padre Anthony Cekada (Work of Human Hands). La misa nueva es inválida, indudablemente. Si quiere saber las razones por la que es inválida, le aconsejo lea la obra mencionada.

  2. Hola, yo se que esto no es relacionado al post, pero como no se su correo, voy a probar aqui.

    Como se deben de comportar las personas ordinariamente en una verdadera iglesia fuera de la Misa? Pregunto porque ahora en el Novus Ordo, van y se reunen para hablar de cosas relacionadas a la iglesia y que tengan que ver con sus grupos que hacen etc., o sino tienen “charlas” y cosas en grupo asi, y hacen estas cosas dentro de las iglesias y nuevos conventiculos que han construido. Se sientan en las bancas a hablar de estas cosas o andan caminando en la nave o entre las bancas o estan parados ahi etc. No llegan solamente para rezar entonces, sino a hacer otras cosas. Yo se que hacen todo tipo de locuras ahora en algunas pero queria saber sobre esto en especifico.

    A mi me parece irrespetuoso todo esto pero no se si llegaria a ser sacrilegio.

    No se supone que a una iglesia uno llega solo a rezar o contemplar, meditar etc. fuera de la Misa, y no a reunirse con otros a hablar de cualquier cosa, aunque tenga que ver con la Iglesia?

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