NADA NUEVO BAJO EL SOL

Algunos están sorprendidos por la apertura de la “Iglesia Católica” hacia los fornicarios, los adúlteros y los sodomitas. Sin embargo, esta nueva “iniciativa pastoral” no es más que la aplicación de los principios del Concilio Vaticano II a la cuestión de la familia.

Si puede haber elementos de verdad en las religiones falsas, que las vuelvan medios de salvación, ¿por qué no habrá elementos del sacramento del matrimonio en las uniones adúlteras? Si la persona humana tiene derecho a elegir cualquier religión que le plazca, ¿por qué no tendrá también el derecho a seguir la orientación sexual que más le agrade? Si el dogma católico es relativo, ¿por qué no lo será también la ley natural?

El problema del mundo es de carácter teológico. Después de 2000 años de cristianismo, el mundo ha apostado. La solución al problema del mundo, es también teológica: consiste simplemente en abandonar las enseñanzas del Vaticano II y en rechazar sus antipapas. Hasta que eso no suceda, no habrá paz.

Dios aborrece a los tibios, a tal punto que los vomitará de su boca para enviarlos al infierno (Apoc. III, 16). Querido lector, no tienes derecho a ser tibio. La Sangre de Cristo te ha redimido. Obra en consecuencia.

BREVE MENSAJE

El nuevo año escolar ha comenzado, y con él muchas ocupaciones. Mi intención es seguir escribiendo posts, pero de ahora en adelante serán más breves. Uno de mis proyectos es publicar sermones en castellano; los que presenté hasta ahora los preparé hace tiempo, mientras esperaba la renovación de mi visa estadounidense en Argentina. Aquí los sermones son en inglés y no creo que pueda hacer dos versiones cada domingo. El proyecto deberá esperar.

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En octubre, Jorge Bergoglio nos dará un nuevo argumento. El sedevacantismo (que no es otra cosa que catolicismo romano en tiempos de sede vacante) se ha visto muy beneficiado por la honestidad con que Bergoglio profesa su modernismo. Esperemos que la gente de buena voluntad, que aún sigue en comunión con Francisco, se anime de una vez a mirar objetivamente la situación de la Iglesia y rechace ya esta religión falsa del Vaticano II. Los que están contentos con el “efecto Francisco” deberían imitar su celo y honestidad, comenzando por abandonar el nombre de católicos, puesto que nada hay más lejano al catolicismo que el humanismo pagano reinante en sus mentes y corazones.