SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ

St. Joseph

Hoy celebramos a San José, Esposo de la Santísima Virgen, Confesor y Patrono de la Iglesia. “A otros Santos, dice Santa Teresa, parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad; a este glorioso Santo tengo experiencia que socorre en todas, y que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra…, así en el cielo hace cuanto le pida.”

Algunas imágenes de la Misa Solemne, ofrecida en el Seminario:

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LA CUARESMA

Monseñor Sanborn en su última carta a los benefactores comenta dos citas de dos grandes santos: una es de San Agustín, y dice, más o menos, así: la única razón por la cual Dios mantiene con vida a los impíos es para ejercitar la virtud de los justos. La segunda cita, de San Alfonso, dice: la única razón por la cual Dios mantiene a los justos con vida es para que lleven la cruz.

Ambas citas llevan implícita la enseñanza católica de la necesidad de la penitencia y mortificación, el cargar de la cruz, algo que en más de una ocasión sucede no por voluntad nuestra, sino por mandato o permisión de Dios. La persecución sufrida por muchos santos nos indica que este género de sufrimiento es muy meritorio y agradable a Dios.

Por la palabra ayuno los Padres de la Iglesia entendían no sólo la práctica de mortificarse en la mesa, sino el conjunto de los ejercicios penitenciales. La mortificación es un medio y no un fin; es un medio por el cual fortalecemos nuestra voluntad y removemos los obstáculos que nos impiden rezar como se debe. La mortificación nos dispone a la oración. Por su parte, la mortificación perfecta es inalcanzable sin la oración. De esto se sigue que ambos ejercicios, el de la mortificación y el de la oración, siempre deben ir juntos y nunca separarse.

Durante la Cuaresma, la Iglesia nos pide que hagamos penitencia y que recemos más. La Cuaresma es tiempo de conversión, donde el alma debe abandonar el pecado y comenzar una vida piadosa con seriedad. Si hacemos oídos sordos al llamado de la Iglesia, no esperemos obtener misericordia al final de la vida.

Castigo mi cuerpo y lo someto a servidumbre, dice San Pablo, no sea que habiendo predicado a los demás, venga a ser yo reprobado (I Cor. IX, 27).

Importancia y necesidad de la meditación

santomeditando

Religioso meditando sobre la muerte.

Leer antes: La oración y Segundo grado de oración: la meditación

La meditación es de lo más conveniente para la salvación y absolutamente imprescindible para emprender seriamente el camino de la propia santificación. Sigue leyendo

Segundo grado de oración: la meditación

meditation

Leer antes: La oración

El mundo moderno relaciona inmediatamente la palabra meditación con la práctica budista, algo similar sucede con el vocablo “espiritualidad”. Pero el sentido católico de estas palabras es muy diferente, tanto que podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que la meditación budista tiene como fin el exterminio del ser, mientras que la meditación cristiana busca la perfección o plenitud del ser, lo cual es posible sólo en la unión con Dios (el Dios personal en el que los budistas no creen…). Sigue leyendo